lunes, 11 de enero de 2016

MI ÚLTIMA PETICIÓN A LOS REYES MAGOS

Querido rey Baltasar:

Para este año solo necesito que alguien me escuche, nada más.

Baltasar ¿sabes cuántas veces he tenido este pensamiento? ¿Esa sensación en donde la gente trata de dar respuestas a mis palabras cuando lo único que necesito es que se sienten a mi lado y me escuchen?

Es un pensamiento habitual del siglo XXI, en donde hemos olvidado la diferencia entre oír y escuchar. Para oír solo se necesita un oído sano, oír es pasivo, para escuchar tiene que haber una intención y esto requiere esfuerzo. Un interés que no sólo trata de captar palabras, sino que implica la habilidad de entender lo que la persona está realmente expresando, entran en juego sentimientos, pensamientos o ideas que subyacen al mero significado de las palabras.


Escuchar supone respetar el silencio, un callarse que va más allá de no decir nada, un silencio que implica paciencia y estar atentos con todos nuestros sentidos para poder observar el tono de voz, el estado anímico y cualquier otra señal que surja y así, solo así, poder comprender lo que el otro necesita. Es decir, escuchar para comprender, no para responder.

Para escuchar lo que se necesita es tiempo, interés y dedicación al otro, términos en desuso por nuestra tendencia individualista, en donde lo particular y lo personal adquiere mayor importancia que lo compartido.


Como propósito de inicio de 2016 te pido querido rey mago, un poco de escucha, para acercarme mejor a esas personas que realmente merecen la pena, y puede, que con un poco de suerte me respondan de la misma manera, ESCUCHÁNDOME!


Maitane Verdejo Vicente
Psicopedagoga y profesora de Secundaria.